sábado, 12 de julio de 2008

Dos anillos

Guardó la llave dorada de la puerta trasera en el bolsillo de la camisa. Al apoyar la mano izquierda sobre el peldaño de la escala, vio en su dedo el anillo inexistente. Mientras subía, se preguntó qué podría haber sido de el. Se lo había quitado una semana atrás, el día en que había pintado la cerca de madera y nunca más lo había visto. Tampoco recordaba dónde podía haberlo dejado.
No se había animado a explicarle a su mujer la desaparición de la alianza de oro rojo. Creyó que ella había expresado su disgusto ante el anular despojado, quitándose el suyo cinco días después.
Se le hacía larga la subida hasta el borde del alero. El agujero en el que tenía que trabajar, de dos palmos de alto, destacaba entre las maderas blancas cercanas al tejado.
El graznido repentino no logró sobresaltarlo demasiado, pero lo detuvo, obligándolo a asirse con fuerza a la escalera. Se trataba de uno de esos cuervos, nuevos vecinos de la zona, mayormente habitada por otras aves de aspecto y voces más agradables.
Aquel pájaro, posado en una rama sin hojas, como una mancha negro-azabache y contrastando con el gris desparejamente oscuro del cielo nublado, parecía mirarlo. Siguió hacia arriba sin prestarle más atención. Tenía que pararse en el anteúltimo escalón para llegar hasta el agujero. No era la primera vez que subía a un techo en cincuenta y siete años, la edad que tenía.
Al llegar, miró por la irregular abertura e incrédulo, extendió el brazo derecho para introducirlo allí. En ese instante el cuervo voló rasante sobre su cabeza. Esta vez, el graznido, desafinado, áspero y el aletear sombrío de esas aspas negras, lograron asustar al hombre que, en una exclamación, perdió el equilibrio.

Una hora más tarde, el cuervo continuaba mirando hacia abajo, agazapado en el agujero y con una llave dorada en el pico, mientras encontraban al hombre tendido bajo la escalera, con dos anillos iguales de oro rojo, fuertemente apretados en su mano derecha.

9 comentarios:

Steki dijo...

Priiiiiiiiiiii!!!!!!!!!
Hola Vill!
Tenés una particular manera de hacerme meter adentro de tus cuentos.
Y me quedo siempre con la boca abierta.
Muy bueeeeeeno!
Cuidado con los cuervos, jajajaa!
Buen finde!
BACI, STEKI.

Mona Loca dijo...

Me gustó mucho; Vill!

Apa dijo...

Muy bueno Vill.Bichos imprevisibles y traicioneros como pocos.

unServidor dijo...

No te la agarrés con las aves, porque se pudre todo...

;)

El Gaucho Santillán dijo...

que bueno Vill! Està magnificamente oscuro!!

Làstima que ya no seas "comentarista"!! jajajajaja!!!!

(creo que vos tampoco sos ya el Margarito de Lu. ahora te llaman "Tererè"!!!)

Saludos

El Profe dijo...

No puedo hacer más que felicitarlo, realmente cada vez que he inicado este viaje al rincón de cuentos del anochecer he sido sorprendido :D

¡Un abrazo!

El Gaucho Santillán dijo...

Vill, necesitàs un "operador", (o sea, yo)

cobro barato, ya vas a ver.

Saludos

elanonimosoy dijo...

Vill, me gusta mucho más, esto de los cuentos cortos. Un abrazo

Francis Bean dijo...

Muy bueno